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Clarín Alicia Bañuelos (52) es doctora en física pero siempre se dedicó a la informática. Quizás inspirada en la manzana de Newton, ahora trabaja rodeada de frutas, bien lejos de las computadoras. Es que fabrica y vende frutas untables con la marca Estancias Rama. ¿Cómo fue el paso de las computadoras a las naranjas, los limones y los duraznos? ¿Cómo es que cambió las etiquetas de los programas por las etiquetas de los frascos? Esta es la historia. Entre 1991 y 1996 lideró el proyecto de informatización del Ministerio de Economía, lo que incluyó el sitio del Mecon. En la práctica esto significa que llegó a dirigir el primer gran website de la Argentina. Se fue del Ministerio en 1996 para fundar su propia empresa, Internet Services. Telecom, Perez Companc, el Teatro Colón, la Fundación Huésped y Movicom fueron algunos de sus clientes. A ellos les hizo el desarrollo de los sites y de aplicaciones y datawarehousing. "En el 99 vendimos nuestra parte a Structured Intelligence, una empresa del Bank of America. Yo quedé como Chief Technology Officer. Al final nos fuimos, en 2001, con un contrato de no competir", cuenta Bañuelos. "No podíamos dedicarnos a la tecnología con una empresa propia. Entonces, ¿qué podíamos hacer? Yo siempre había dicho que si no era a la informática me iba a dedicar a los alimentos porque nuestro país es un gran productor pero no es conocido en el mundo por tener productos con gran valor agregado". Después vino la pregunta: ¿qué alimentos?. "La Argentina se destaca por la fruta, los aceites y los cereales. Entonces decidimos hacer algo con la fruta. Para eso, durante un año y medio investigamos la oferta de alimentos con valor agregado en el mundo". Al final, "desarrollamos la fruta untable, un producto que creo que es único en el mercado argentino y singular en el mundo". A diferencia de la mermelada, este dulce no tiene azúcar y contiene un porcentaje más alto de frutas. "Las mermeladas de alta calidad están compuestas en partes iguales por fruta y azúcar. Los dulces nuestros, en cambio, tienen 70 por ciento de fruta y el 30 por ciento restante es jugo de fruta. Es que se endulzan con jugo de uva concentrado y no se agregan conservantes ni colorantes ni aromatizantes". El único aditivo es pecticina de fruta, para gelificar el dulce. El resultado son dos líneas de productos gourmet (natural y light) que se venden en Jumbo, Carrefour, Wal Mart, Falabella y en ciertos negocios de delikatessen como El Barreal, de Marta Harff. Su experiencia empresaria le sirvió a la hora de negociar con los comercios. "Los supermercados nos pidieron unos descuentos que no podíamos afrontar. Les preparamos una carta en la que les detallamos todos nuestros costos. Por ejemplo, un kilo de azúcar cuesta un dólar mientras que el mosto vale un dólar. Además, les explicamos que cada frasco lleva mucha fruta", dice. Al final aceptaron las condiciones y los dulces por fin llegaron a las góndolas. Allí, cada frasco de 260 gramos se vende a 7,50 pesos. Por el momento, los dulces se elaboran en una planta de la empresa Inca, en Mendoza. Será hasta que finalice la construcción de la fábrica propia, en el campo de 2.200 hectáreas que Bañuelos tiene junto con su marido y socio, Juan Carlos Marini (55), en San Luis. Aunque los primeros frasquitos de Estancia Rama aparecieron en julio de este año, Bañuelos estima cerrar el año con una facturación de medio millón de pesos en el mercado interno. Además, muy pronto comienzan sus primeras exportaciones. "Estamos en negociaciones avanzadas con el Corte Inglés, en España, y cerrando acuerdos con Japón y los Estados Unidos", cuenta. En la empresa trabajan seis personas, que pueden llegar a treinta en algunas épocas del año. Bañuelos todavía no sabe si algún día volverá a la tecnología. "Siempre me enamoro del último proyecto", dice. Por el momento, su atención está lejos de las fórmulas matemáticas. Le interesan más las fórmulas para hacer dulces. Ruta Provincial N° 9, km 72 - Valle de Pancanta |
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